lunes, 18 de mayo de 2009

Recuerdos de infancia

Recuerdo los partidos de los recreos, cuando elegíamos a los equipos a "pares o nones" y que, al desconocer el significado de aquellas extrañas palabras, contábamos los dedos uno a uno cayendo siempre en la discusión de si se empezaba por nones o por pares.
Recuerdo cómo intentábamos atraer para esos partidos a quienes tenían otras distracciones previstas para su recreo (jugar al elástico con las niñas, a los indios y vaqueros de plástico o, simplemente, comerse el bocadillo tranquilamente sentado), porque intentábamos formar una defensa lo más nutrida posible a base de gorditos y mariquitas.
Eran tiempos en los que antes de empezar había que aclarar que los "bujinazos" estaban prohibidos ("no valen bujis"), por no hablar de los punterones. Años en los que las rimas de mi vida eran las de "de portería a portería, fullería" y, con melodía incluida, las de "hemos ganao/la Copa del meao/los que han perdío/se la han bebío". Sietes de enero con las calles llenas de niños vestidos de arriba abajo con una nueva equipación de fútbol a la que no le faltaban ni las espinilleras.
Los balones buenos, entonces, eran los que traía algún afortunado que ese día cumplía años y que, nos garantizaban, eran "de reglamento". Eso sí, ¡cuánto fastidiaba que alguien trajera un Mikasa, al que no lográbamos desplazar más de 5 metros (a pesar de tirar "con toas mis ganas").
Bendita infancia en la que hacían ilusión cosas tan simples como ponerle un número a una sencilla camiseta de algodón ("¿el 10 de Oli?, ¿el 11 de Tom?"). Tiempos en los que aún no importaba la marca de las botas de fútbol que regalaba la abuela aunque, eso sí, no podían ser de tacos porque si no en el colegio no nos dejaban jugar en el pabellón.
Tardes, aquellas, de partidos con "portero delantero" ("¡que es que somos uno menos!") o, si nada más había una portería, de "regatear y marcar" (también conocido como "Mundialito"), en el que cada uno escogía un futbolista "de los de verdad" ("pero sin repetir"). La alegría, no obstante, duraba hasta que llegaban los mayores y se abrían tres opciones: "echarles un partido", si nos dejaban, en el que sólo nos quedaba intentar darles patadas mientras nos pegaban un baño a base de "cachitas" ("cañitos") y "sombreritos", irnos con la cabeza gacha o, por último, irnos con la cabeza alta después de haber aguantado estoicamente (stoitchkamente) durante un par de minutos sus balonazos.
Era el momento, entonces, de llegar a casa con la cara llena de churretes marrones y, con suerte, con un nuevo agujero a la altura de la rodilla del pantalón de chándal, presto para que mi madre me pusiera, con la plancha, un parche que, muy probablemente, iría encima de otro parche ya añadido unos años atrás, cuando aquellos pantalones aún eran de mi hermano mayor y, en una de esas entradas que te hacían rodar por el suelo agarrándote la tibia con las dos manos, había agujereado una prenda con la que, meses antes, mi madre le habría ilusionado tras comprarla en cualquier tienda de deportes.

13 comentarios:

Antihéroe dijo...

Gran entrada. Yo de mis partidos de infancia-adolescencia tengo dos recuerdos muy marcados.

El primero era de cuando yo debía de tener entre 8 o 9 años. Mi colegio tenía instaurado el recreo en un parque cercano al centro y echábamos partidillos con una pelota pequeña y las porterías eran la parte baja de dos bancos. Recuerdo que yo de pequeño era muy protestón y siempre estaba pidiendo el balón. Pues en una de estas me la pasaron por alto con un previo "toma a ver lo que haces". El caso es que no se muy bien como pero la enganché de chilena y marqué gol en aquella ridícula portería. Sé que no lo soñé porque los del equipo contrario le dijeron al portero de turno "qué haces tio?". Supongo que haría una cantada.

Mi otro recuerdo ya es de mi adolescencia. Cada fin de curso hacíamos en un polideportivo actividades típicas como bailes, obras de tetatro y demás pero lo realmente importante eran los partidos que jugábamos entre sí los estudiantes de 6º, 7º y 8º. Los de 8º estaban clasificados por decreto para la "final" y los de 6º y 7º nos jugábamos el pase a esa final entre nosotros. ni que decir tiene que ganar a los de 8º era casi imposible.

El caso es que ese año yo iba en 6º y, todavía no sé muy bien como, pero conseguimos ganarles a los de 7º en la semifinal. Y allí nos plantamos en la final contra los de 8º con una táctica que hubiese firmado el mismísimo Maguregui: todos atrás y sólo atacaba un jugador (hablo de fútbol sala). Bueno, el caso es que con un meritorio 0-0 hubo una jugada en donde nuestro jugador franquicia-atacante intentaba regatear a 2 o 3 contrarios sin mucho éxito. Los 3 de la parte de atrás mirábamos la escena sin hacer nada al respecto. De repente, sin saber muy bien por qué, una extraña intuición me dijo que subiese que esa iba a ser la mía. Cómo si de una película se tratase, a medida que yo iba subiendo mi compi se iba deshaciendo de rivales hasta que logro mandar un disparo cruzado. Lo recuerdo como si fuese ayer. En milésimas de segundo yo dudé entre si tirarme a tocar ese balón o ver si entraba solo. El caso es que me tiré pero esos instantes de duda hicieron que no llegase a tocar un balón que se fue fuera por poquísimo. Tuve la "gloria" en mi mano y fallé. Al final, perdimos por penaltis (fallamos TODOS nuestros lanzamientos).

O Traveseiro dijo...

Yo a día de hoy todavía no soy capaz de entender como en un patio pequeño se podían jugar cuatro partidos a la vez, con sus cuatro porteros en cada portería, sus cuatro balones y sus tropecientos chavales corriendo detrás de ellos. Y sin confusiones, sin estorbos y sin malos rollos. Increíble!

jota dijo...

Por cosas como éstas me encanta este blog. Te ha faltado "la ley de la botella": el que la tira va a por ella.

Antonio dijo...

Jota! Muchas gracias! Te prometo que pensé lo de la Ley de la botella mientras recuperaba recuerdos para darle forma al post, pero no sé cómo después se me olvidó...otra situación mítica era la de embarcar el balón y ver como gente mayor intentaba sin éxito devolver la bola al colegio a base de voleones.

O Traveseiro: en mi colegio había momentos en los que compartíamos pista de futbito tres cursos con sus respectivas cuatro clases, lo que hacía un total de 12 partidos mezclados (y sin multipantalla!). Lo de que no causaba problemas...bueno, siempre había sus balonazos (yo le partí la nariz al portero de otra clase en un auténtico golazo sobre la hora) y lo de decidir si era gol o no cuando la paraban los porteros de otras clases iba por modas, aunque jodía bien jodido cuando no valían esos goles y encima los porteros se compinchaban para parar todo lo que les llegara.

Antihéroe: bonitos recuerdos. Creo que todos tenemos en la retina goles que marcamos con esas edades y que jamás olvidaremos. A veces hago compilaciones mentales de mis mejores goles y realmente resulta bonito ver que hay algunos que no hay manera de que se vayan de la memoria.
Tengo una historia casi clavada a la de la final contra los mayores, sólo que en nuestro caso nuestro portero acabó cantando casi al final en un tiro que iba muy flojo y fin de la (Ca)machada.

¿Vosotros también tenéis grabada la imagen de un gordito cruzado de brazos, que jugaba de defensa, hablando con el portero para que no se aburriera? Los rebotes que pillaba yo cuando nos metían gol por esos despistes!

BLUES dijo...

jota: frente a la ley de la botella, estaba la ley del vaso: "el que tira no hace caso"...

Antonio: yo recuerdo con especial cariño aquel "gordito cruzado de brazos, que jugaba de defensa, hablando con el portero para que no se aburriera"..era yo...te ha faltado añadir que era el empollón además...el puesto era intercambiable con el portero...

..¿nunca habéis jugado con "pelotas" hechas con los envoltorios de papel albal de los bocadillos que nos comíamos en el recreo? duraban tres minutos enteras hasta que estallaban en mil pedazos...en 1983 más o menos tener una puta pelota de plástico era un auténtico lujo...

Antonio dijo...

Blues: a nosotros nos prohibían de vez en cuando jugar con balones en los recreos, porque había muchos pelotazos y tal, así que nos hacíamos pelotas con hojas de papel que arrugábamos y a las que rodeábamos de celo o, en versiones más sotisficadas, de cinta aislante.
Al final dolían mucho más y no es que fueran una maravilla, pero daban el avío.
Eso sí, aquello parecía Kinshasa (Djordjevic)

Capitán (tan) Argento dijo...

Antonio, estas entradas tocan la fibra sensiblera...

Infancia privilegiada la de poder jugar con pelotas de verdad! En mi colegio de Argentina no podíamos entrar balones oficiales, ese privilegio se reservaba para la hora de Gimnasia (en el que los varones ocupábamos 4/5 del patio jugando al fútbol). Les hablo de un patio del tamaño de medio campo de fútbol...

Lo que hacíamos era pelotas con bolsas, cinta e incluso calcetines (las mejores). Yo era de los que organizaba los partidos contra las otras divisiones y cursos, y he de reconocer que éramos de los mejores del colegio. Ya con 8 años ganábamos a los de 10, y con 10 a los de 12...Las chicas de nuestra clase siempre nos alentaban y vitoreaban, que recuerdos!

Lo peor de todo eran las típicas profesoras que de turno en los recreos prohibían el fútbol. Eran recreos duros...Siempre vigilábamos los turnos, a ver a cuáles les tocaba cuidarnos. Yo iba a un colegio público, que tenía comedor, y me quedaba al comedor porque había 2 turnos para comer: mientras unos comían, los otros hacían recreo. En muchísimas ocasiones no comía (o comía en 10 min y me escapaba del comedor) para jugar 2 horas seguidas al fútbol...

Además del Mundialito (que también se jugaba) había un juego llamado "el 25" que consistía en llegar a 25 goles. Claro que no todos los goles valían igual (cabeza, chilena, volea...). Uno se ponía a puerta cuando el portero "lo quemaba" o simplemente tiraba el balón afuera. Al que le tocase estar a puerta en el gol 25 tenía que pasar por el "puente chino".

¿Qué era el puente chino? Pues todos los que habían jugado cara a la pared con los brazos apoyados (como si fueran a cachear a alguien) y el arquero del 25 tenía que pasar...si se decía "vale lluviecita" al castigado se lo podía escupir, aunque eso sólo pasaba con los más "débiles", que se dejaban (me averguenzo diciendo esto)

Capitán (tan) Argento dijo...

Ah, para consolidar aquello de que éramos buenos! En un intercolegial, en cuarto o quinto grado (10 años) quedamos subcampeones de entre no sé cuantos colegios..yo era el capitán y por exigencias del guión el centrocampista defensivo. Jugábamos con la equipación de Boca, y recuerdo que en la final el árbitro nos bombeó, nos robó descaradamente. Yo, ya temperamental y protestón desde entonces, fui amonestado por hablar demasiado..Eso sí, aplaudidos al final por el público, que reconoció nuestro buen juego!

yiyo dijo...

Anecdotas personales de la infancia:
No se vosotros, pero para designar el portero, pero en mi colegio se decia: "el ultimo que toque el largero se pone". Cundia entonces una estampida de niños corriendo y dandole verdaderos castañazos al larguero.

En cuanto a lo que dice Capitan, en mi colegio cuando por lo que fuera nadie se traía balón se improvisaba uno a base del papel albal de los bocadillos haciendose una pelota de un tamaño aceptable. El problema esq la poca consistencia hacía que acabara más plana que un disco freesbie (o como coño se escriba)

Grande el día que vi un Racing-Athletic (creo recordar) en el que Dmitri Radchenko marcó un autentico golazo. Despues de la celebración el tio se tapo un orificio nasal y por el otro hecho un mocaco. En aquel momento dije: "Que duro es Radchenko" con real admiración. Al dia siguiente en el colegio despues de marcar un buen gol intenté imitarlo, pero con tan mala pata que el moco no llegó a salir del todo y se me quedó, una parte colgando y la otra en la camisa.

Quien no ha recibido alguna vez un pelotazo con un Mikasa de los duros? Picor máximo

yiyo dijo...

Aun asi, creo que el mejor recuerdo que tengo fue una vez que corte un balón peligroso dandole un verdadero pepinazo al balón al mas puro estilo Otero.
No se como, pero el balón se coló en la canasta de baloncesto que había al otro lado del campo.
Fue un triple desde con el píe desde 15 metros. Ni Reggie Miller ni Larry Bird tirando 10000 tiros así la colarían

Karchman dijo...

Yo también tengo un recuerdo de finales escolares tipo David vs Goliath. Contaba yo con 12 años cuando tras muchas presiones por parte del alumnado, se creó el primer torneo en el colegio. Estaba yo en 1º de ESO (soy del 84, la primera generación que empezó la LOGSE, y los claros favoritos eran los de 8ºB, ya que en su equipo había mayoría de repetidores y tripitidores, con lo que perfectamente el equipo podía contar con gente 2 y 3 años mayores que nosotros, con lo que eso supone a los 12 años. Aparte de la jerarquía que da ser repetidor, claro (tener acojonado a medio colegio).

Para contrarrestar todo eso, en mi clase el capitán autoproclamado del equipo (en aquello tan democrático de "yo soy el capitán porque mis cojones mandan, y al que rechiste un par de hostias"), ponía en liza a todos sus colegas malotes, en una versión en miniatura del Wimbledon de finales de los 80. Yo era más bien frágil y del grupo de los que no podían rechistar. A pesar de todo, era buen pelotero, por lo que me gané mi sitio en el equipo como delantero ratonero y oportunista, un Owen de la vida vaya.

Contra todo pronóstico conseguimos llegar la final. Por supuesto, el rival era 8ºB. El capitán decidió que sería un partido "de muchas hostias", y yo no tenía cabida alguna. Al banquillo. El partido fue en la primera parte un frontón, mi equipo atrás en una versión del catenaccio de la que Nereo Rocco se sentiría profundamente orgulloso. Solo tuvimos un despiste, y en esas nos metieron un gol. 1-0 al descanso.

En la segunda parte nos decidimos a irnos algo más al ataque, y ahí sí tenía cabida yo. En esas, doble panelty a nuestro favor. Por supuesto, lo tira el capitán con su habitual estilo tan sofitsctica del punterazo. Va tan fuerte el disparo, que el portero no lo puede blocar. Inexplicablemente, todos los jugadores se quedan parados, y soy el único en acudir el rechace. Sin apenas oposición, marco a placer. Un gol de pillo, vamos.

Crecidos ocmo estábamos, el partido se convierte en un toma y daca sin dominador absoluto. Acabánse el tiempo, en un contraataque, llega el balón a mis pise en la frotal del área. Sin tiempo para pensar, la doy de primeras, y para sorpresa de todos, entra por la mismísima escuadra. Ese día, salí en hombros. Y me convertí en la admiración de medio colegio, incluso del núcleo duro.

Duró poquito, ya que el año siguiente, había en clase más repetidores aún y caí en el olvido. Me quedé fuera del equipo. Pero nadie me quitará la satisfacción ni el recuerdo de haber sido el jugador que decidió una finalísima. La única pega fue la regañina de mi madre por haber roto las zapatillas que ese mismo día estrenaba. pero bueno, es el precio de la fama.

PD: En mi caso, el gordito era mi mejor amigo (y lo sigue siendo: gordito y mi mejor amigo), y se mostraba superfeliz de que lo dejasen jugar como portero. Eso sí, un día cantó estrepitosamente, y no ovlvió a jugar.

Antonio dijo...

Muy buenas vuestras historias, chavales.

Karchman: ¡qué gran verdad la del poderío de los repetidores!
No lo había pensado nunca, pero lo que decían que hicieron Míchel Salgado, Raúl y Cañete en el Mundial de Alemania supongo que sería algo parecido.

jrunones dijo...

Hola, muy buenos días.

Me dirijo a ti para ofrecerte la posibilidad de participar en una liga Fantasy de fúbol muy original y novedosa.

Llevamos ya 14 años con ella y somos 10 equipos y queremos ampliar en dos equipos más.

En esta liga tu tienes un equipo que crearas con el nombre que tú quieras, y tendrás una plantilla de 22 jugadores que sólo tú tendrás en nuestra liga; me explico; Raúl en nuestra liga pertenece al equipo llamado “Iroqués”, y sí quieres tú a ese jugador tendrías que llegar a un acuerdo con el propietario de ese equipo para que te lo venda; ya ves que es una liga como la liga de verdad; en la que te podrás sentir un verdadero presidente.

Ahora te preguntaras; como harás tú para empezar la liga y tener jugadores competitivos?, la respuesta es fácil; éramos 14 equipos y por distintos motivos, no contaremos con 4 de ellos para el año que viene por lo que sus plantillas no se tocarán y de esos 22 jugadores por plantilla (es decir por 4 plantillas que se han dado de baja), pues ahí tienes 88 jugadores para hacer tú plantilla de 22 jugadores.

Hay jugadores muy interesantes como Mata, Sergio Asenjo, Lassad o Márquez entre otros.

Y todos los viernes deberás enviar un 11 inicial y uno de ellos capitán que puntúa doble, y de ahí según la puntuación Marca serán los puntos que haya hecho tu equipo ese fin de semana.


Por cierto aparte de liga de futbol tenemos de liga acb de baloncesto, de liga NBA, y de Fórmula 1... Y como no, si quieres tb puedes formar parte.
Un saludo.
ytacac@yahoo.es